lunes, 11 de abril de 2011

NEGRO ÁLVAREZ: “LOS MOSTROS, ES DE LO MEJOR QUE HICIMOS CON CACHO”


El Negro Álvarez, para muchos, una “leyenda viviente” del humor cordobés, ahora es dorado.

Es que junto con su compañero de andanzas, su amigo de toda la vida, fueron los elegidos para el más esperado de los galardones de esta temporada: El Carlos de Oro 2011.

Y es casi, casi un prócer, al menos en la historia del espectáculo cordobés, porque absolutamente todos, los que lo quieren y los que no, cuando hablan del humor de esta provincia, piensan en él.

Es, sin dudas, un referente, palabra autorizada y cuando él habla, todos escuchan, incluso sus eventuales rivales de taquilla.

De hablar pausado, siempre con una “media sonrisa” en su rostro, saluda a todos sus fans que noche tras noche acuden a la segunda cuadra de la calle Belgrano, aunque sea para verlo.

Es que al igual que el Cacho, son los “embajadores” del humor local, ya que llevaron sus espectáculos a todos los rincones del país y del exterior. Y aunque aquí “juegan de local”, lograron “reinar” en la mismísima Avenida Corrientes (Buenos Aires).

Con su natural aplomo y en los momentos previos a subir a escena, el popular “Negro” habló de todo con este cronista, mostrándose satisfecho, por el galardón, por la temporada y por el afecto que siempre le transmite el público.

¿Cuál es la repercusión que ha tenido ante el galardón de oro para usted y el Cacho?

La mejor repercusión ha sido la del público, que es lo que más nos interesa, como lo tomé la gente que estaba en la fiesta que organizó la municipalidad, porque todos saltaron y aplaudieron. También está todo lo que nos dicen en la calle y en la función: Eso es lo fundamental.

Tus colegas, los artistas, también te mostraron tu afecto…

Si, creería yo que sí (risas). Pero sí, también percibí eso, todos me transmitieron su afecto.

¿Y Cacho Buenaventura como tomó este galardón?

Está muy satisfecho claro y muy contento. Nosotros lo hablamos siempre y comentamos que el mejor premio es el propio público. No es por menos preciar el premio que nos dieron, pero en última instancia se trata de la decisión de cinco o seis voluntades y por el otro lado, sesenta mil voluntades. Esa es la diferencia.

Es decir, sienten que trabajan para el público, no para un premio…

Mirá, yo salí de Buenos Aires para acá y traje mi ropa diaria, la que también uso para actuar y apena si tenía un saco. O sea ni salí de Capital Federal pensando que esta semana de trabajo que empezaba, me iban a dar un galardón así. Nunca pasó por mi cabeza pensar: Voy a llevar esta u otra ropa para la fiesta, para los premios.

¿En los tramos finales, que sentís que te dejó esta obra, “Los mostros”?

Estoy muy satisfecho realmente y me animo a decir es de las mejores cosas que hemos hecho con Cacho (Buenaventura).

Y con muchos ingredientes muy novedosos…

Si, como es el caso de Lorena Giménez, la “negrita” (María Nela) Sinisterra, ocho músicos en vivo, un excelente ballet.

¿Fue fácil ponerse de acuerdo en trabajar juntos, ustedes dos, el Negro y Cacho, como lo hicieron antes?

No costó, al contrario. Me había llamado Faroni para hacer una producción y enseguida le contesté que lo mejor que se me ocurría era hacer algo con Cacho.

¿Cómo ves a Villa Carlos Paz como plaza teatral, a la par o mejor que Mar del Plata?

Cada vez más firme, cada vez mejor. Yo me atrevería a decir incluso mejor que Mar del Plata, comparativamente hablando.

¿Te gustaría repetir este éxito en la próxima temporada aquí en Carlos Paz?

Que se yo (piensa). He hecho tantas temporadas acá y también en Mar del Plata. Y en Mar del Plata hice como siete u ocho temporadas, de las cuales seis o siete fueron seguidas, pero me gusta más Villa Carlos Paz.

¿Te sentís como local aquí, verdad?

Lógico y pudiendo elegir, elijo Villa Carlos Paz.

¿Cómo viene el año para usted en materia de trabajo y también para la próxima temporada?

No, todavía no, no hay nada decidido. Estamos hablando. Ni Cacho ni yo somos de anticiparnos tanto. No tenemos esa desesperación para pensar o planificar el futuro y eso nos pasa porque, los dos, siempre tenemos trabajo. Aunque ahora estamos juntos, somos muy independientes. Recuerdo que tiempo atrás, en una oportunidad, me dijo Víctor Laplace: Te envidio, porque para trabajar necesito una obra, un productor, un elenco y un teatro y vos (por mi), te parás, hablás cuarenta minutos y trabajás.

¿Porqué esa evocación a los grandes pioneros del teatro, cuando agradeciste el Carlos del Oro?

Si, nombré a varios de los grandes, como Alberto Olmedo o Darío Víttori y salió espontáneamente, no lo preparé en forma especial ni nada por estilo. Justo esa tarde había estado recordando de toda la gente que había estado haciendo temporada en Villa Carlos Paz, cuando era un lugar pequeño. Me vienen a la cabeza nombres como Moria Casán, Alfredo Barbieri o Pedrito Quartucchi. Figuras como ellos son los verdaderos pioneros. Me acuerdo cuando vino Moria (Casán) y no había teatro y actuó en Sambao. Yo mismo actué aquí donde está el teatro del Lago pero en el espacio que estaba antes, una peña, se llamaba “La Peperina” (de Domingo Marimón). También estuve en el lugar donde ahora está el Teatro Bar, que antes había un local de cena-show, de un señor de Buenos Aires (que no recuerdo ahora el apellido) y se llamaba “Gotán”. Por entonces éramos Rubén Juárez, el “Sapo” Cativa y el Dúo Argentino (si no me equivoco era allá por el año 1976).

¿Y volver a hacer televisión, te gustaría?

Pero ya hice y no me vuelve loco. Ya tuve mi propio de tele propio en Buenos Aires, después hice “Mesa de noticias”, hice mucho tiempo (unos diez años seguidos) “Argentinísima”, también “Grandes valores del tanto”. Digamos que ya hice, no me desvela, ahora me quiero mantener. Hice cine también.

¿Ese comentario que hiciste sobre una “Vereda de la fama” como también lo tiene Estados Unidos, fue como un “tirón de orejas” o más bien a modo de aporte?

¿Tirón de orejas? No, jamás, fue un comentario, un deseo, a modo de aporte, porque sería interesante hacer, en el caso de los que ya no están, una estrella y el nombre y de los que si están vivos, podrían ser las manos. Pero para hacerlo allí, en la municipalidad, para que incluso se transforme como un paseo, un lugar para visitar, un atractivo turístico donde la gente vaya , por ejemplo, a sacarse una foto de recuerdo.

¿Cuál es su mensaje al espectador, que te ha seguido durante tanto tiempo?

Y bueno, que ojalá la hayan pasado bien y que la ilusión que puedan haber tenido al sacar la entrada, venir y habernos visto, aunque sea hasta la puerta del teatro, bueno, haya sido correspondido con lo que a su vez después brindamos en el escenario.

Unidos, la fórmula infalible

“Los Mostros”. Cacho Buenaventura y el Negro Álvarez, dupla con tonada y humor reconocible. Ya un clásico provincial.

Se puede hablar de un universo lingüístico paralelo. Del resignificado de palabras y, por qué no, del nacimiento de un nuevo idioma en tierras cordobesas: son Cacho Buenaventura y el Negro Álvarez que, con ese lenguaje (donde las mujeres son chichisones , por ejemplo), encontraron la fórmula perfecta para que el ritmo de la risa no decaiga en la sala- “El único guión que tenemos es el que sale en el bar del teatro, una hora y media antes de subir a actuar”, le confesó a un matutino porteño Cacho, en la previa de Los Mostros , el show que junto al Negro Álvarez llevan adelante en el Teatro del Lago de Villa Carlos Paz.

Hay, en el espectáculo, un paseo imaginario y constante hacia el pasado y aquellas viejas costumbres que “nuestros tatas” supieron inculcarnos. De la mano de esto, llegan los reproches a la acelerada vida actual, donde -vaya paradoja- “todos corremos pero siempre terminamos haciendo cola”, como describe el propio Cacho en uno de sus monólogos.


Ficha técnica

Sala: Teatro del Lago, Belgrano 81, Villa Carlos Paz

Obra: "Los mostros"

Elenco: Negro Álvarez, Cacho Buenaventura, Lorena Jiménez, Maria Nela Sinisterra y elenco

Músicos en vivo: José Pacheco (Guitarra) y Julio Luján (Bajo), entre otros.

Horario de la función: 22,30 horas

No hay comentarios: